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QUEMADURAS

Las quemaduras pueden ser de origen térmico (sol, llama o líquido caliente), eléctrico o químico.
Cualquiera de ellas produce una destrucción más o menos profunda de la piel y por tanto es un camino abierto para la infección, por ello es necesario que intentemos curarla con la máxima higiene y protegerla de la suciedad.
La gravedad de una quemadura depende de tres factores:
- Su extensión: ya que la piel quemada supura y ocasiona una pérdida de agua que será proporcional a la superficie quemada. Para calcular la superficie quemada de la piel, deberemos saber que la palma de la mano del accidentado supone un 1% de la superficie total de su cuerpo, aproximadamente. Una quemadura superior al 15% en adultos y al 10% en niños, exige su inmediata hospitalización, a ser posible en menos de seis horas.
- Su profundidad: que se estima en tres grados:
- Primer grado: piel enrojecida: puede bastar con los cuidados a bordo. Quemadura típica de exposición al sol.
- Segundo grado: piel enrojecida y con ampollas llenas de líquido. En función de la superficie quemada, deberá valorarse el volver a puerto (se recomienda cuando sea superior a un 3% o 4%).
- Tercer grado: piel blanquecina o negruzca. La zona precisará de un injerto, es decir, de intervención quirúrgica, es una urgencia y conviene ir a puerto lo antes posible.
- Su localización: la consulta urgente es necesaria en los casos en los que la quemadura se localice en el rostro, fundamentalmente el boca y ojos; y en las articulaciones, con especial importancia en codos y manos.
Como solemos decir, lo más importante en estos casos es no correr riesgos innecesarios, deberemos tener cuidado con el sol (incluso los días de bruma) y poner especial atención en la cocina.
Además existen una serie de consejos a seguir cuando la quemadura se ha producido:
- Enfriar la zona afectada lo más rápidamente posible, mediante rociado o inmersión en agua dulce a temperatura ambiente. Podemos hacerlo durante unos quince minutos.
- Si se trata de quemaduras de primer grado, es conveniente cubrir la zona con una capa espesa de pomada para quemaduras, que iremos renovando según sea absorbida por la piel. Encima de la pomada colocaremos compresas húmedas de gasa estéril.
- En caso de que nos encontremos ante quemaduras de segundo o tercer grado, deberemos considerar los siguientes puntos:
- Si hay ampollas, no recortarlas; es más conveniente puncionar con una jeringuilla.
- Recubrir la quemadura con apósito graso, después por una capa de compresas y envolverlo todo con una venda.
- En caso de que la superficie quemada sea grande, deberemos considerar volver a puerto lo antes posible.
- Si nos encontramos ante una persona que sufre quemaduras importantes, deberemos seguir las siguientes recomendaciones:
- Mantenerlo en reposo, conviene colocar a la persona afectada sobre sábanas limpias y perfectamente estériles.
- Colocarlo en zona fresca.
- Intentar calmar el dolor y evitar la infección, para lo cual le lavaremos con solución antiséptica.
- Eliminar con sumo cuidado los restos de piel y ampollas y rasurar las zonas quemadas.
- Reponer líquido.
- Nunca administrar antibióticos.
- No exponerlo al calor.
- No movilizarle.
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