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INSOLACIÓN

En los días de calor resulta habitual oír hablar de insolaciones. Aunque en principio no tiene porqué llegar a ser una dolencia preocupante, sí es muy fácil que nos estropee una prometedora inmersión.
La insolación es básicamente un colapso total del sistema de regulación de calor del cuerpo. Si no se le da un tratamiento inmediato, puede suceder que la temperatura del cuerpo siga subiendo y puede llegar a causar lesiones cerebrales e incluso la muerte.
El estado de insolación suele preceder a la realización de un ejercicio físico vigoroso, de ahí que haya que tener mucho cuidado también al finalizar la inmersión, sobre todo si hacemos un viaje en barco, donde tal vez no apreciemos bien el efecto del sol sobre nuestra cabeza.
Los síntomas que nos pueden dar la señal de alerta de una insolación son los siguientes:
- Piel seca, enrojecida y caliente.
- Estado de confusión.
- Mareos.
- Pérdida de conciencia.
La forma más adecuada de actuar en estos casos es la de tratar por todos los medios de bajar la temperatura del cuerpo de la víctima con la mayor urgencia posible; para ello existen diferentes formas:
- Colocarlo a la sombra y abanicarle.
- Ponerlo en una bañera con agua fría.
- Mojarle el cuerpo con una esponja.
- Arrojarle agua.
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