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AMPOLLAS


A pesar de no revestir peligro alguno, las ampollas son enormemente molestas y dificultan nuestra inmersión (sobre todo a la hora de colocar el traje).
A continuación recogemos brevemente cómo se debe actuar frente a ellas:

DESCRIPCIÓN: las ampollas se caracterizan por los siguientes puntos:
  • Serosidad.
  • Levantamiento de la capa más superficial de la piel.
  • Dolor.
CAUSA: las ampollas surgen por el roce continuado con la piel, viéndose favorecidas además en un medio húmedo.
LOCALIZACIÓN: suelen aparecer en el talón o en las manos.
CÓMO ACTUAR:
  • Si la ampolla no ha salido:
    • Dar un poco de eosina.
    • Intentar secar bien la zona.
    • Proteger el lugar del roce con esparadrapo. Vigilaremos que éste quede bien sujeto, algo no siempre fácil si la zona está húmeda.
    • Volver a aplicar eosina; con la que favoreceremos la aparición de un callo, con lo que la piel se endurecerá y la ampolla acabará por desaparecer.
  • En caso de que la ampolla ya haya salido:
    • Pinchar la ampolla con una aguja hipodérmica o con una superficie punzante previamente desinfectada.
    • Hacer que el líquido salga fuera. Si pinchamos con la aguja, succionaremos con ella el líquido, sino tendremos que apretar la ampolla hasta que salga.
    • Aplicar eosina acuosa, intentando que entre en la ampolla (se puede aplicar con una jeringuilla).
    • Comprimir bien con una venda elástica durante una hora.
    • Continuar aplicando eosina en la superficie.
    • Proteger la zona con una tira protectora adhesiva.
MUY IMPORTANTE: Conservar la piel levantada como si fuera un apósito, hasta que lo de debajo cicatrice.

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Copyright © José Angel Ribas Espiñeira. 2002-2008