El investigador es el primer arqueólogo mexicano en ser nombrado colaborador de la National Geographic Society, un club al que pertenece un selecto grupo de especialistas de todo el mundo
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La primera vez que Guillermo de Anda Alanís se puso un equipo de buceo tenía 13 años. Clandestinamente se tiró a bucear en las aguas de Acapulco. "Esa experiencia me trastornó", cuenta.
Seguidor de los documentales y programas de televisión de Jacques Cousteau, el oceanógrafo que inventó la escafandra autónoma, De Anda Alanís supo desde ese primer contacto con el mundo subacuático que ahí abajo había un enorme universo por descubrir.
Su pasión por la exploración también lo llevaría a estudiar arqueología en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), en donde formó parte del primer grupo de buceo arqueológico. Al mismo tiempo que la arqueología, desarrollaría el buceo profesional hasta convertirse en el primer mexicano en obtener el grado de instructor de buceo en cuevas sumergidas, tarea que, asegura, es como obtener el doctorado en buceo. En su currículum también destaca su especialización en Arqueología Esquelética.
Este año, su dedicación a la arqueología, específicamente en las cuevas sumergidas de Yucatán, en las que ha realizado numerosos hallazgos relacionados con las prácticas rituales de los antiguos mayas, dio un giro total al convertirse en el primer arqueólogo subacuático mexicano en ser reconocido por la National Geographic como Explorador Emergente 2012.
Guillermo de Anda, investigador de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY), junto con Osvel Hinojosa Huerta, quien por más de 15 años ha trabajado en restaurar el Delta del Río Colorado en México, un ecosistema que se ha visto afectado durante décadas por la construcción de presas, son los dos mexicanos que han pasado a formar parte de un selecto grupo de exploradores en distintas disciplinas provenientes de todo el mundo.
En el ámbito de arqueología subacuática esta distinción lo en la misma lista en que se encuentra Robert Ballard, el descubridor del Titanic. "Los exploradores forman parte de un grupo escogido por una sociedad tan prestigiosa como National Geographic, que realiza exploración e investigación alrededor del mundo, desde las montañas más altas hasta la parte más profunda del océano durante más de 125 años", apunta Enric Sala, explorador residente de National Geographic.
Para De Anda este premio dotado con 10 mil dólares es un sueño que le dará la oportunidad de desarrollar otros proyectos de investigación y exploración subacuática, y le otorgará el privilegio de pertenecer al selecto club de exploradores.
"Es un logro en el terreno profesional porque significa el reconocimiento internacional de una institución muy prestigiada; además trae apoyos para la investigación. En lo personal era un sueño de juventud, de alguna manera siempre soñé poder estar en ese grupo selecto", comenta en entrevista vía telefónica desde Yucatán.

Descubriendo el inframundo maya
Nacido en la ciudad de México y yucateco por adopción, el especialista en Antropología Esquelética confiesa ser un afortunado descubridor de maravillosos contextos submarinos en las cuevas sumergidas de la península de Yucatán, muchos de ellos ricos en materiales arqueológicos que le han permitido seguir las pistas de la actividad ritual de los antiguos mayas.
"Encontré que Yucatán es un lugar ideal para la investigación. Las primeras exploraciones nos fueron llevando a nuevos descubrimientos, a nuevas investigaciones, proyectos, teorías. Y a pesar de que han pasado ya muchos años, seguimos haciéndonos preguntas", apunta.
Esta aventura por descubrir las prácticas rituales mayas comenzó con la revisión de registros documentales del siglo XVI, relacionados a los juicios contra la idolatría y en los que se referían testimonios acerca de una serie de cuevas y cenotes de uso ritual. Estas investigaciones permitieron al arqueólogo localizar una serie de cuevas relacionadas con una tradición religiosa milenaria practicada por los mayas. Restos óseos de humanos y materiales cerámicos producto de actos rituales, complejas modificaciones como muros, altares, templos sumergidos y pirámides, así como fauna desaparecida hace 12 mil años, figuran entre los hallazgos de las exploraciones realizadas por Guillermo de Anda y su equipo.
También destaca el análisis antropológico de los huesos humanos provenientes del Cenote Sagrado de Chichén Itzá, en los que descubrió una serie de evidencias relacionadas con procesos rituales nunca antes registrados en cenotes.
Titular del Proyecto Arqueológico "El Culto al Cenote en el centro de Yucatán. La Región Sotuta-Homún", auspiciada por la UADY y avalada por el INAH, De Anda comenta que en la próxima temporada de investigación contarán con el apoyo de la National Geographic, continuarán con la exploración e investigación in situ del cenote Holtún, uno de los 11 que han sido localizados en la periferia del centro ceremonial de Chichen Itzá. En las profundidades de este cenote reposan cuatro cráneos completos y mandíbulas de osos de hace 12 mil años, así como los restos de cinco humanos que podrían tener la misma antigüedad.
De Anda comenta que los restos óseos de estos cinco individuos corresponden a tres adultos y dos más jóvenes, los cuales se encuentran en un excelente estado de conservación. "No sabemos todavía si son de la misma época que los osos, ojalá fuera así porque entonces estaríamos ante hombres tempranos en Yucatán. Hasta ahora no se ha reportado actividad humana con tanta antigüedad aquí", indica.
Guillermo de Anda confía en que el reconocimiento de la National Geographic sea una ventana al mundo para dar a conocer la riqueza que esconden estas cuevas sumergidas, considerados sitios sagrados por los mayas. Un primer acercamiento a las investigaciones que Guillermo de Anda ha realizado en estos sitios se podrá ver próximamente en un programa de la serie de televisión Los antiguos expedientes secretos, que se transmite por el canal de televisión de paga NatGeo.



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