La empresa que pugnó con España por las monedas del barco 'La Mercedes' lidera el negocio del rescate de restos de naufragios

"Desde que hay barcos, hay naufragios", con esta frase comienza el vídeo de bienvenida que la compañía Odyssey Marine Exploration tiene en su página web.


Y si hay naufragios, hay tesoros enterrados en los océanos. Odyssey se dedica a buscarlos y rescatarlos. Ha encontrado casi 300 alrededor del mundo, desde que fue fundada en 1994. "Hay dos elementos de negocio: restos de barcos históricos y la exploración de los minerales en el fondo marino", explica a la Cadena Ser Mark Gordon, presidente de la compañía.
En 2003, Odyssey encontró el 'SS Republic', un buque estadounidense hundido en 1865 con 51.000 monedas valoradas en 400.000 dólares. El rescate les reportó 75 millones de dólares. En mayo de 2007, anunciaron que habían recuperado 500.000 monedas de plata y oro, del Cisne Negro, el nombre codificado para La Mercedes el barco español de la polémica.
"Entiendo la postura del gobierno español. Si hubiera estado en su posición habría hecho lo mismo", asegura Gordon, que espera volver a colaborar con nuestro país, porque ve lo ocurrido como un incidente político en EE.UU. "Estaban intentando recuperar un cuadro que era de un rico contribuyente político de California. Durante la II Guerra Mundial los nazis se lo quitaron, pero ahora está en un museo en Madrid. El embajador de EE.UU. en España ofreció que si España devolvía el cuadro les ayudarían a recuperar las monedas del Cisne Negro. Esto apareció en los cables de Wikileaks."
Gordon cree que ha quedado en evidencia que su gobierno estaba ofreciendo favores políticos. "No sabemos que acuerdo se hizo, pero el Departamento de EE.UU. muy raramente se ve envuelto en un caso que implica a una compañía americana", apunta.
Barcos por todo el mundo
Odyssey tiene su sede en Tampa, en Florida, en un edificio en el que, por razones de seguridad, ni siquiera hay un letrero que indique el nombre de la empresa. La cúpula de la compañía la forman Mark Gordon que es el presidente y jefe de operaciones, Greg Streem, el director ejecutivo, y tres presidentes. Uno de ellos, Brad Baker, cuenta con experiencia política en las administraciones de George Bush padre, donde trabajó junto a Alan Greenspan reestructurando la industria bancaria, y del exgobernador de Florida, Jeb Bush, con el que fue director de la corporación de financiación de vivienda. La empresa tiene 150 empleados repartidos entre Florida y las diferentes expediciones.
Habitualmente, trabajan con tres o cuatro barcos a la vez por todo el mundo. Sólo uno de ellos es de su propiedad y el resto los alquilan según las necesidades. Ahora mismo, exploran en aguas de Reino Unido y el Pacífico Sur.
Odyssey utiliza la última tecnología para encontrar tesoros. El primer paso es el rastreo. "Primero tenemos lo que llamamos sónares de baja resolución que nos permite explorar grandes áreas del fondo marino rápidamente y encontrar anomalías. Y luego tenemos los sónar de alta resolución que nos dan una imagen mucho más nítida de lo que hay en el fondo marino", explica Gordon.
La compañía asegura que cumplen con los estándares arqueológicos. "Antes de que nada se toque en un naufragio, todo el área se foto documenta, tomamos cientos de fotos y cuando empezamos la recuperación arqueológica, todo lo que se toca se fotografía con su localización precisa".
Una vez documentado el hallazgo, proceden a la extracción. "Tenemos una serie de vehículos que se operan por control remoto que son nuestros ojos y nuestros brazos ahí abajo", detalla.
Tesoros a la venta
¿Qué hacen con los tesoros que encuentran? "Hacemos una clara distinción"-matiza Gordon- hay algunos artículos que son patrimonio cultural. Si estamos trabajando en cooperación con un gobierno, normalmente, el gobierno se lo queda y decide si lo quiere poner en un museo. Si son bienes comerciales y el gobierno no está envuelto, estos son los únicos bienes que están disponibles a la venta".
Los compradores suelen ser coleccionistas de monedas y antigüedades o instituciones como museos y universidades. Además, en su web venden todo tipo de productos para los aficionados a la exploración submarina: desde gorras a 18 dólares, a botellas de cristal encontradas en los barcos que superan los 1.000.
Odyssey cotiza en el índice Nasdaq de la bolsa de Nueva York y se financia a través de los inversores. Actualmente tiene un valor en bolsa de unos 222 millones de dólares. La compañía tiene pérdidas, por lo que ahora están expandiendo el modelo de negocio a la exploración de minerales. Entre los próximos proyectos que llevarán a cabo está la recuperación, en colaboración con el gobierno británico, del SS Gairsoppa y el Mantola, dos barcos hundidos con toneladas de plata en su interior.
Gordon reconoce que lo ocurrido con el tesoro español cambiará en cierta manera su forma de trabajar. "Esto no tiene nada que ver con España. Los tribunales de EEUU eran una de las formas de establecer los derechos de propiedad de forma transparente, pero viendo lo que ha pasado es menos probable que utilicemos esta forma en el futuro, hay otros países y otras formas legales de establecer los derechos de propiedad".
Mantiene que el caso puede tener consecuencias negativas para la preservación del patrimonio que permanece oculto en los océanos. "Se gastó mucho dinero y tiempo y energía en eso, y no sé quien es el ganador último. Una cosa que hemos aprendido es que la gente que actúa ilegalmente, dirá no queremos que nos pase lo que a Odyssey y no informarán de los descubrimientos y entonces todo el mundo pierde".
Ellos, asegura Gordon, seguirán trabajando legalmente y en colaboración con los gobiernos que así lo quieran. La UNESCO estima que hay más de 3 millones de restos de naufragios en todo el mundo. Su presidente confía en el potencial de negocio: "en los próximos años, Odyssey pasará de una compañía que requiere muchas inversiones a una compañía que hace mucho dinero para los inversores".


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