La vida de Drake es digna de las mejores novelas de aventuras. Ahora, gracias a la arqueología submarina, quizá resurja de las profundidades del océano, donde pereció.

Finales de julio de 1588. Frente a las costas inglesas de Plymouth son divisados los primeros barcos de la impresionante Armada española. En tierra, uno de los centinelas corre a dar el aviso de la llegada del enemigo. El guardia entra en la sala donde el vicealmirante inglés se relaja y se entretiene con una partida de bolos. «Hay tiempo para terminar la partida. Luego derrotaremos a los españoles», responde sir Francis Drake, héroe para los británicos y peligroso pirata para los españoles.
La vida de Drake es digna de las mejores novelas de aventuras. Ahora, gracias a la arqueología submarina, quizá resurja de las profundidades del océano, donde pereció. Al menos, eso cree James Sinclair, responsable de la expedición que afirma haber localizado frente a las costas de Panamá los buques Elizabeth y Delight, los últimos navíos capitaneados por Drake antes de fallecer y ser enterrado en esas mismas latitudes.

En las costas gallegas
Este inglés nacido en 1543 vivió con un único fin: apoderarse del oro español que llegaba a la Península a espuertas, procedente de las colonias. Su espíritu intrépido lo convirtió en 1577 en la segunda persona, tras Juan Sebastián Elcano, en circunnavegar el planeta. Su gesta le valió el título de sir, que le entregó la reina Isabel I, que además le otorgó la patente de corso que le permitió continuar hostigando a los navíos españoles.
Su momento de mayor gloria llegó con la victoria frente a la Armada Invencible. En 1589 fueron las costas gallegas las que lo vieron aproximarse con su enorme flota. pero los vientos, tan favorables hasta entonces para el corsario, se volvieron en su contra.
El ataque no solo fue repelido en A Coruña gracias a la heroicidad de María Pita, sino que costó la vida a más de 12.000 de sus hombres. Una auténtica calamidad para las filas inglesas. La humillación fue enorme y Drake, antaño venerado, cayó en desgracia en su propio país.


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