Científicos de los cinco continentes comprobarán el cambio climático

Un grupo de 34 científicos pertenecientes a 12 países de cinco continentes prevé iniciar desde las islas Azores una travesía de casi dos meses a bordo de un buque perforador norteamericano, con el objetivo de realizar sucesivas catas del subsuelo oceánico -en la zona en la que más se acusa la convergencia de las placas tectónicas africana y europea- para conocer las modificaciones del clima en una escala que abarca los últimos seis millones de años. El cojefe de la misión, que lleva preparándose ocho años, es el investigador y profesor titular del departamento de Geociencias Marinas de la Universidade de Vigo, Francisco Javier Hernández-Molina.
La expedición tratará de conocer por medio de estas perforaciones -que se harán siguiendo el trazado de la gran dorsal submarina que enlaza el océano Atlántico y el Mediterráneo, hasta llegar al estrecho de Gibraltar- cómo los grandes trasvases de agua entre ambas masas saladas afectan al clima actual y a sus posibles variaciones. Hubo un tiempo remoto en el que el Mediterráneo se secó por completo al unirse África y Europa, cuando desapareció el propio estrecho de Gibraltar, algo que quizá sucedió hace unos seis millones de años.
Desde que los continentes volvieron a separarse, según las investigaciones realizadas, el Mediterráneo envía a gran velocidad y con un enorme caudal una incesante corriente submarina que fluye a diferentes profundidades hacia el Atlántico. Este flujo ha ido realizando erosiones gigantescas y prolongadas en el suelo marino y las paredes de los continentes, donde han quedado las huellas, precisamente, de esos cambios en el clima. Esas acumulaciones de sedimentos, fango y arena, arrastrados durante miles de años por las corrientes en sentido este-oeste, han podido generar, según los científicos, «nuevos hábitats marinos y zonas susceptibles de convertirse en reservorios de petróleo y de gas».
Los investigadores prevén zarpar desde las Azores en el buque perforador norteamericano Joides Resolution, el mayor del mundo en su clase, con 145 metros de eslora y una altura de 62,5 metros incluyendo la torre de perforación. Se prevé que las taladradoras lleguen hasta 1.500 metros de profundidad bajo el lecho marino, una distancia considerable para extraer datos de la composición de lo que hay más allá de la corteza submarina. Con todo, muchas extracciones de petróleo se hacen ya a profundidades superiores. En total, la misión mueve en el buque a 111 personas. Se prevé que culmine en el puerto de Lisboa.

Un gigante silencioso
A pesar de las gigantescas dimensiones de esta nave perforadora, con 145 metros de eslora y 62,5 de altura, sus doce motores laterales le permiten permanecer suavemente inmóvil sobre los objetivos que se han marcado los científicos.


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