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The diving journalist
23rd February 2012, 10:37
<big>El Titanic era el buque insignia de la compañía White Star Line que se hundió el 15 de abril de 1912 frente a la costa de Terranova. Se llevó consigo la vida de 1.500 personas.

El hundimiento del Titanic es una gran historia, humana y llena de controversia, sobre la que se ha hablado mucho y escrito más, sobre todo en los últimos años debido al fallido intento de rescate de una sección del pecio, que yace sumergido en las profundidades del Océano Atlántico.

El naufragio del Titanic tal vez fue provocado por la excesiva confianza en las posibilidades reales de un buque, el más rápido, grande, moderno y lujoso de la época. El desastre, que acabó con este orgulloso producto de la tecnología de principios de siglo, tiene un cierto paralelismo con la explosión, en enero de 1986, de la lanzadera espacial Challenger, la cual era a su vez la mayor y más compleja nave espacial jamás construida.

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<big>Estructura del Titanic

El Titanic, cuya construcción se llevó a cabo en los astilleros Harland & Wolff en Belfast, Irlanda, costó unos 8.500 millones de pesetas y fue botado el 31 de mayo de 1911. Medía cerca de 300 metros de eslora y unos 30 de manga. Desplazaba 46.328 toneladas. Era propulsado por dos hélices gemelas de más de siete metros de diámetro y otra hélice, en posición central, que medía más de cinco metros. Tenía 29 calderas que alimentaban a dos motores de vapor de 30.000 HP y a una turbina de 16.000 HP. Combinados, propulsaban el navío a una velocidad de unos 22 nudos.

Disponía de 28 salones y suites para los pasajeros de primera clase, que podían elegir sus habitaciones decoradas según los estilos Luis XIV, XV, XVI, Imperio, Renacentista, etc. Algunas de estas habitaciones tenían incluso chimeneas de carbón en la sala de estar, y camas gigantescas en el dormitorio. De haber continuado a flote constituiría un museo de otra época, la cual tal vez llegó a su fin con este naufragio.

Los precios de los billetes variaban ostensiblemente, desde las 870 libras esterlinas para un billete en primera clase, hasta las dos libras esterlinas para un billete en tercera clase.

Su tripulación era de unas 900 personas. Junto con los pasajeros (entre primera, segunda y tercera clase), sumaban 2.227 personas. Los 20 botes salvavidas disponibles tenían una capacidad conjunta de 1.178 personas, que excedía los requerimientos oficiales de la época, pero resultaron totalmente insuficientes.

El único viaje

El 10 de abril de 1912 el Titanic inició el que sería su primer y último viaje, comandado por el capitán E. J. Smith, un experimentado marino con una larga carrera a sus espaldas y que había navegado más de dos millones de millas para la White Star Line. Era su último viaje antes de jubilarse, así que tomó especiales precauciones para asegurarse de que todo se desarrollaba normalmente.

Partieron de Southampton (Inglaterra) hacia Nueva York; hicieron breves paradas en Cherburgo (Francia) y en Queenstown (Irlanda), antes de abrirse paso hacia el océano, en un intento de batir el récord de tiempo empleado hasta la fecha en cruzar el Atlántico.

A las 11:40 de la noche del 14 de abril, a una velocidad de 22,5 nudos, el Titanic chocó contra un iceberg por el costado de estribor, cuando se suponía que los icebergs no llegaban a latitudes tan bajas.

El gran choque alarmó a bastantes miembros de la tripulación, así como a algunos pasajeros que estaban en sus camarotes. Los pasajeros no se despertaron tanto por el ruido del impacto como por el sonido y la visión del agua helada que se precipitaba al interior del casco.

Aunque tenía botes salvavidas para 1.178 personas, sólo los abordaron 705, principalmente mujeres y niños, aunque algunos hombres, tras haber saltado al agua desde las cubiertas, también subieron a los botes, que salvaron de este modo la vida. No obstante, muchas personas se quedaron a bordo del navío para no separarse de sus familiares.

Media hora después del choque, el Titanic emitía su primera llamada de socorro, que la recibieron, al menos, cinco barcos. En menos de tres horas desde el choque, a las 2:20 del 15 de abril, el Titanic se hundía con 1522 personas a bordo, entre pasajeros y tripulación, a casi 25 kilómetros de la posición transmitida en el momento del choque.

Uno de los mitos sobre el Titanic habla de que la orquesta del barco estuvo tocando todo el tiempo. Parece ser que al principio, sobre las 00:15, se instalaron en la entrada del salón de primera clase, pero acabaron tocando en la cubierta de los botes salvavidas. Se supone que colaboraron a elevar los ánimos de los pasajeros en aquellos amargos momentos, con canciones animadas y populares.

Se recuerda aún cómo el vapor Californian, a una distancia de tan sólo unas millas, ignoró los cohetes de socorro y los mensajes del Titanic. Más tarde, al amanecer, el transatlántico Carpathia llegó, a todo vapor, al lugar de la tragedia para recoger a los supervivientes que quedaban. El Carpathia pudo salvar a mucha gente, pero muchos murieron esperando.

El segundo oficial del Titanic, Lightoller, rescatado también por el Carpathia, escribió las siguientes palabras al ver hundirse su barco en el oscuro y profundo Océano Atlántico: “Lentamente, casi majestuosamente, la inmensa popa se levantó, con las hélices y el timón fuera del agua, hasta que alcanzó una posición perfectamente vertical. Entonces se deslizo suavemente bajo el agua del frío Atlántico... Como una plegaria todo el mundo susurró: ‘Se ha ido’... Y se había ido. El insumergible Titanic se hundió en su viaje inaugural entre Gran Bretaña y los Estados Unidos.”

Se intentó culpar al director de la compañía White Star Line, J.Bruce Ismay (que también sobrevivió al hundimiento) de hacer navegar al Titanic en una ruta demasiado al Norte, a altas velocidades y sin las suficientes precauciones.

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<big>El descubrimiento

El emplazamiento del Titanic fue descubierto en una expedición patrocinada por el Instituto Norteamericano de Oceanografía de Woods Hole y el Instituto Francés de Oceanografía (Ifremer) y comandada por el Dr. Robert D. Ballard.

Localizaron el Titanic el 1 de septiembre de 1985 bajo 3.810 metros de agua, a unos 531 km de la costa de Newfoundland, Canadá. Para llegar al pecio se sirvieron del pequeño submarino DSV Alvin, especialmente diseñado para soportar la inmensa presión reinante a 4.000 metros de profundidad, unos 400 Kg/cm2.

El Alvin

El Alvin mide unos 7 metros de eslora y 2,5 metros de manga, desplaza unas 15 toneladas, y podía operar hasta profundidades de 4.000 metros, que fueron ampliados en el año 1994 hasta 4.500 metros, gracias a unas importantes reformas en su estructura.

Este pequeño submarino navega lento, con una velocidad máxima de 2 nudos, y se mueve gracias a sus 5 propulsores hidráulicos, que le permiten moverse en 3 dimensiones. Su velocidad de crucero es de tan sólo 1 nudo. Puede estar sumergido entre 6 y 10 horas, mientras que su sistema de soporte vital permite a su tripulación completa, de tres hombres, vivir durante 72 horas.

Para la manipulación de objetos externos se valieron de dos brazos manipuladores hidráulicos montados en su parte delantera, capaces de levantar 100 kg y que tienen un alcance de unos dos metros. Por lo demás, el Alvin está lleno de cámaras de foto y vídeo, ordenadores y sensores de todo tipo que le permiten efectuar mejor su trabajo.

El Dr. Ballard y sus colegas diseñaron y construyeron un pequeño robot submarino, el Jason Jr., el cual estaba unido al Alvin mediante un cordón umbilical de unos 80 metros, para que entrase en el Titanic y fotografiase el interior, algo que logró unos meses después, a principios de 1986. Esta expedición permitió documentar mejor el hundimiento.

El lugar del hundimiento es, según escribió el propio Dr. Ballard, director del proyecto del Titanic, “un lugar tranquilo, pacífico y adecuado para que descansen los restos de una de las mayores tragedias del mar”. De todas formas parece ser que este lugar no está destinado a permanecer en el olvido.

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<big>La polémica

Nada ha generado más polémica que la recuperación de objetos del Titanic. Algunos sostienen que el pecio es como un cementerio cuya paz no debe ser alterada en honor a los que perdieron la vida en él. Otros piensan que debe considerarse como un monumento arqueológico similar a los de Egipto, y que por tanto debe efectuarse una tarea de investigación y recuperación adecuada.

En nada se parece la expedición científica del Dr.Ballard a la que tuvo lugar en 1997, patrocinada por el empresario, ex-vendedor de coches BMW, George Tulloch. La compañía RMS Titanic Inc., que adquirió hace poco todos los derechos sobre el naufragio y que preside el señor Tulloch, envió una serie de invitaciones a personas relevantes de Estados Unidos para que participasen en un momento histórico: el reflotamiento de una porción del casco del Titanic.
Consiguieron vender 1.600 pasajes para asistir al acto. Se llegaron a pagar casi 900.000 pesetas por una plaza en uno de los dos lujosos transatlánticos, el Island Breeze y el Royal Majesty, desplazados expresamente al lugar de los hechos. En este crucero se ofrecía el mismo menú que en el Titanic, así como la posibilidad de compartir la mesa con personajes famosos.

Para elevar el gran trozo del casco (de un tamaño de 7 por 6 metros y un peso de 15 toneladas) se emplearon tres grandes globos elevadores, llenos de gasoil (que al ser líquido no es comprimible) para evitar que, al ascender, el contenido del globo se expandiera 400 veces el volumen ocupado en el fondo, cosa que pasaría si estos globos estuvieran llenos de gas, concepto éste familiar a todos los submarinistas. Deberían haber sido cuatro globos, pero uno se perdió antes de comenzar la operación.

Estos globos, que podían elevar hasta 3.500 kg cada uno, se lastraron con 25 toneladas de cadenas y se dejaron caer al fondo. Con el submarino de profundidad Nautile, similar al Alvin, y que también dispone de brazos a control remoto, ataron unos cables entre los globos y los ojos de buey del trozo de casco a elevar.

Un mecanismo acústico desprendía las cadena de lastre de los globos y permitía al trozo de casco elevarse hasta la superficie. Pero uno de los sistemas acústicos falló, por lo que el trozo de casco quedó flotando a 165 metros del fondo, a donde volvió finalmente. La operación resultó un completo fracaso. Si la operación hubiera resultado, una vez en superficie el trozo del casco, unos buceadores le habrían añadido otros globos elevadores más pequeños que lo mantendrían flotando, para, entonces, remolcarlo hasta tierra firme.

Los arqueólogos de todo el mundo se oponen a las actividades de Tulloch, que es el único que las califica de científicas. De todas maneras, lo que nadie discute es que el hecho de recuperar los restos del naufragio, aún los más pequeños, constituye en si un gran reto tecnológico, teniendo en cuenta la inmensa presión reinante en aquellas profundidades.

Ya en 1987 Tulloch organizó una expedición que permitió recuperar más de 4.000 objetos del Titanic. Aunque los tribunales dejaron bien claro que dichos objetos no podían ponerse a la venta, Tulloch consiguió obtener beneficios económicos, organizando una exposición en el Museo Marítimo de Greenwich, que fue visitada por 700.000 personas. Además puso a la venta lo que no eran exactamente objetos, como pedazos de carbón o el listado de pasajeros del barco.

En cuanto al estado de los objetos a dichas profundidades, suele ser bueno, ya que el agua, a 4.000 metros de profundidad, suele ser tranquila, y la sedimentación de las partículas en suspensión, lenta. La baja temperatura (alrededor de 4 grados) ayuda a la conservación, pues la proporción de las reacciones químicas se reduce a la mitad cuando la temperatura baja 5 grados. Si el objeto no es hueco y lleno de aire, se conserva bien, pues no sufre los efectos de la enorme presión, que llegaría a deformar e incluso a romper cualquier objeto hueco o vacío en el que no pudiera entrar el agua.

En cuanto al estado de la madera que conformaba gran parte de la decoración del pecio, ésta sí ha resultado destruida, víctima de los taladros marinos, unos organismos que atacan y devoran la madera, a menos que esté cubierta de barro y carente, por tanto, de oxígeno, ya no muy abundante a esas profundidades. Los objetos de vidrio, la mayoría de los metales y las cerámicas recuperadas hasta la fecha se hallan en buen estado.

Datos técnicos

Estudios efectuados a partir de las imágenes submarinas demuestran que el impacto del iceberg no cortó las planchas de acero del costado del Titanic, sino que simplemente arrancó los remaches que unían dichas planchas, las cuales, al separarse, originaron la entrada masiva de agua en un navío que, supuestamente, era insumergible.

Se ha especulado también sobre si el acero que se empleó en la construcción del casco del Titanic, con un alto contenido de azufre, era el más adecuado. Efectuando pruebas de resistencia comparativa con el acero que se emplea en la construcción de buques hoy en día y el del Titanic, resulta que éste último es muy resistente a la tensión, pero es muy frágil, es decir, soporta mucha presión sin deformarse, pero un golpe lo rompe en pedazos, mientras que el acero moderno se dobla ante la fuerza del golpe, pero no se rompe. Si el Titanic hubiera chocado frontalmente contra el iceberg, probablemente hubiera destrozado su proa, con lo que 3 ó 4 compartimentos estancos habrían quedado inundados. Pero, en este caso, probablemente hubiera continuado a flote.

Fuente: Espasa</big>